Con ocasión del encuentro de jefes de Estado y de Gobierno de las veinte economías más fuertes del mundo, que se celebró en Londres a principio de Abril, se produjo un intercambio de misivas entre el Santo Padre Benedicto XVI y el presidente de la cumbre, el primer ministro de Gran Bretaña Gordon Brown. En ellas se reafirman la necesidad urgente de volver a poner la ética en el centro de la actividad económica.
El Santo Padre manifestó: “… Si un elemento clave de la crisis es un déficit de ética en las estructuras económicas, esa misma crisis nos enseña que la ética no es “externa” a la economía, sino “interna”, y que la economía no puede funcionar si no lleva en sí un componente ético.”
“La confianza renovada en la persona humana, que debe animar todos los pasos para resolver la crisis, se aplicará mejor a través del fortalecimiento valiente y generoso de una cooperación internacional capaz de promover un desarollo verdaderamente humano e integral. La confianza positiva en la persona humana, sobre todo en los hombres y mujeres más pobres, es lo que se necesita si verdaderamente se quiere salir de la crisis de una vez para siempre, sin excluir a ninguna región.”
El primer Ministro Brown por su parte manifestó que: “Se trata de un momento decisivo para la economía mundial. Tenemos que hacer una opción. Podemos dejar que la recesión siga su curso o, como comunidad mundial unida, podemos decidir estar con los millones de personas que luchan en estos tiempos difíciles, combatir contra esta recesión global que está afectando a tanta gente en todos los continentes. Espero que los líderes mundiales se unan para estar a la altura de este desafío”.