
Recuerdo que cuando tenía cinco años de edad, una noche, mi madre me llevó a una plaza donde había muchísima gente. En un momento un señor de bigotes subió a un escenario y despertó la ovación de la plaza. Comenzó a hablar y obtuvo la atención de todos; incluso la de un niño de cinco años.
En estos días escucharemos muchas cosas acerca del Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, sobre sus errores y aciertos, defectos y virtudes. Desde este espacio queremos expresar la tristeza que nos invade porque físicamente él ya no se encuentra con nosotros. Pero hay modos de escapar a la muerte tales como el amor, la obra y las ideas. Y somos millones los que sentimos afecto por el ex presidente, admiramos su hacer y vemos a sus ideas como estrellas a seguir para lograr vivir dignamente.
Mientras luchemos por la democracia, por la república, por la tolerancia, el respeto a las instituciones y el diálogo, su esencia no desaparecerá y al mismo tiempo nos dará esperanzas, nos dará vida.
Por Julio B. Guerrero.