El Lic. Harald Roy, economista y Presidente de FEDECAR, escribe sobre el conflicto del Banco Central, desde el punto de vista de la prensa mundial.
Lunes, 11/01/2010 | 12:05 hs
El objeto de esta nota no es discutir si las reservas se deberían usar para pagar y/o garantizar la deuda externa de la Argentina o no. Si bien tengo mi opinión sobre ello, me parece más importante exponer en estas líneas los efectos negativos de esta pelea política. El costo es alto, y lo pagaremos nosotros, los argentinos.
Habiendo pasado sólo unos ocho años desde el default estatal más grande de la historia mundial, nuestro país estaba a punto de volver a los mercados internacionales de capitales. La disputa por el uso de las reservas no podría haberse sucitado en peor momento. La administración Kirchner ha logrado poner este conflicto en boca de toda la prensa mundial.
Veamos lo que dice:
The Economist de Londres describe al Banco Central de la Republica Argentina como sólo formalmente independiente, y cita a Aníbal Fernández diciendo que el gobierno decide y no el Banco Central sobre el uso de las reservas. También lo corrige, en su estilo sutil, aclarando que no fue el gobierno argentino el que ha acumulado las reservas sino el campo argentino.
El Financial Times también de Londres aclara que el intento de pagar la deuda externa con reservas del Banco Central no resuelve el estado precario de las finanzas argentinas. Además aclara que más allá de hacer desaparecer cualquier apariencia de un Banco Central independiente, este episodio sirve al mundo financiero internacional como recordatorio del riesgo elevado que representa la Argentina y hace perder al gobierno argentino la poca credibilidad que tenía con inversores internacionales.
El Wall Street Journal de New York habla de la peor crisis institucional argentina desde hace mucho tiempo y plantea dudas sobre la capacidad de pago de la Argentina y la vuelta del país a los mercados financieros internacionales. También resalta que el pago de deuda del Banco Central argentino al FMI de casi 10 mil millones de dólares hace cuatros años atrás fue correcto al tratarse de una deuda contraída por el propio banco.
Un reportaje de Reuters, ampliamente reproducido por varias medios de información, habla de un signo de desesperación de la presidenta argentina para encontrar fondos con que pagar la deuda externa. Además detalla las pérdidas sufridas por los bonos argentinos a raíz del conflicto actual.
El diario de mayor circulación de Alemania, el F.A.Z., remarca la supuesta independencia del Banco Central y la pérdida de confianza internacional generada por el conflicto constitucional.
En resumen, se puede decir que lo ocurrido es un desastre en materia relaciones públicas causado en el momento menos oportuno. Además hay que entender que el “analista financiero” que trabaja en los grandes bancos mundiales normalmente no conoce America Latina en general y la Argentina en particular por experiencia propia. Son muy pocos los analistas que realmente han vivido en nuestro país y consecuentemente muy pocos conocen en profundidad los problemas reales de un crecimiento desmedido del sector publico, de las trabas burocráticas para los empresarios, etc. Cuando ellos preparan sus informes (el famoso rating) se manejan sobre todo por criterios formales como el crecimiento del producto interno, el monto de la deuda en relación al producto bruto, etc. Para los analistas, la independencia de un banco central es un eje importante en su forma de pensar. El no respetar la independencia del banco central es un pecado capital para ellos y tendrá un impacto muy negativo sobre los próximos reportes a publicarse en el transcurso de este año.
La más importante consecuencia será que la Argentina (a pesar de saldar de alguna forma su deuda) tendrá que pagar tasas de crédito internacionales muy por arriba de sus países vecinos, Brasil y Chile. En consecuencia las empresas locales seguirán sin posibilidad de encontrar financiamiento a costos más razonables que en el 2008/2009 (lo que antes de la actual crisis ya era difícil) y por lo tanto sufrirá el crecimiento económico argentino. En el 2010 seguramente habrá crecimiento económico, pero debido a esos altos niveles en los costos financieros, el aumento será menor al esperado.
Lic. Harald Roy
para elintransigente.com
Escrito por showbusiness 